Estudio Jurídico

Tripolone & Asoc.

lapostanoticias | 4 de enero 2023

Agentes de la Policía Bonaerense llevaron a cabo un falso procedimiento para robar 5 kilos de cocaína a una pareja narco que operaba en General Rodríguez, con el objetivo de luego extorsionarlos para su devolución.

La tarde del 10 de febrero de 2021 en las calles Tulissi y Ramón Cajal, en Francisco Álvarez, dos policías de la Comisaría 6° de Moreno frenaron una camioneta utilitaria blanca y apuntaron con sus armas a Osvaldo Martín «El Tío» Torres y Julieta Zárate, su mujer. 

Sin orden judicial, le requisaron el vehículo y les quitaron los cinco ladrillos (5 kilos) de cocaína que llevaban. Los guardaron en el patrullero y se fueron junto a un tercer oficial que los esperaba en su interior.

La pareja, capos narco que operaban en General Rodríguez y la región, llevaban esa droga para cambiarla a un «transa» por 25.000 dólares.  Los habían trasladado a la comisaría y lo habían engañado a «El Tío» diciéndole que tenía que pagarles $4 millones para que liberaran a Julieta Zárate.

Lo cierto es que todo era una puesta en escena. El acta del falso procedimiento indicó que los habían arrestado por tenencia para consumo personal de 0,4 gramos de cocaína. Nada figuraba allí de los 5 kilos que les habían secuestrado en la camioneta.

El sangriento crimen de Villa Arrarás que desató ese engaño al capo narco

Cinco días después de ese episodio, sicarios mataron a balazos a José «Diosito» Gutiérrez, un bicicletero que solía visitar a «El Tío» y que se dedicaba a la venta de droga al menudeo. Mientras lo ejecutaban, los vecinos escuchaban no sólo los tiros sino también los gritos de su mujer e hijos encerrados en el baño.

El capo narco lo había mandado a matar cuando se enteró que Gutiérrez había orquestado una «entrega» entre policías y dealers para quedarse con la cocaína. El plan lo ideó junto a Miguel Ángel «El Viejo» Delgado y Pablo «Gordo» Lugones, quien se encargó de contactar a los tres policías. Y también que entre ellos habían pactado repartirse la droga en partes iguales.

Aunque recibieron los dealers sus 2,5 kilos de cocaína, Infobae relata que aparecieron otros cinco agentes y se los quitaron en un segundo procedimiento que también se investigó junto al crimen de Gutiérrez, por la fiscal Gabriela Urrutia, de la UFI N°10 de General Rodríguez.

En septiembre pasado, la UFI N°12 de Moreno decidió liberar a dos de los policías implicados, Alexis Romero y Abel Ramón Acosta. Rodrigo Tripolone, abogado del segundo, dijo que «nunca debieron estar detenidos. No tienen nada que ver con el hecho, ellos estaban realizando citaciones y fueron convocados para prestar colaboración en un procedimiento. Fueron con el único móvil policial de la DDI y trasladaron a un detenido hasta la sede policial para después continuar con sus tareas».

A su vez, en noviembre, la Justicia decidió lo mismo con Gabriela Noemí Ibarra, hija del entonces subsecretario de Seguridad de General Rodriguez, Daniel Ibarra, quien renunció a su cargo tras conocerse el conflicto. Mientras tanto, continúan detenidos el oficial Juan Eduardo Vieira, el sargento Leonardo Fabián Biotti, el subteniente Sebastián Eduardo Perín, el suboficial mayor Ángel Rufino Morales el oficial ayudante Claudio Sebastián Branchi y el subteniente Darío Roberto Torres.

Cómo operaban «El Tío» y Julieta

Los dos se movían siempre juntos en sus actividades narco en los barrios Bicentenario, Raffo, en la zona de Las Latas y de La Fraternidad, incluso en el centro de General Rodríguez. Testigos llegaron a decir en la causa que «ella está siempre como custodiando y controlando todo».

Otro mencionó que luego de una visita a la casa del capo narco en un barrio semicerrado de José C. Paz, él «puso la merca en la mesa y me dijo: ‘Agarrate y llevate para probar’». Y también que ella permanecía siempre callada, sólo le hablaba a su pareja, con monosílabnos. «Ni saludaba», mencionó.

Aunque eran «pesos pesados» en la zona, ninguno tenía antecedentes previos a ser capturados por el crimen del bicicletero Gutiérrez. «El Tío» se enteró horas antes de los allanamientos que se desencadenaron tras el asesinato e intentó escapar con su mujer a Gualeguaychú, en Entre Ríos.

Se escondió en la casa de su sobrino, pero la geolocalización de su celular llevó a detectives allí y el 25 de mayo de 2021, cuando se fue para hacer compras hogareñas, lo detuvieron. Julieta, al ver que no regresaba, salió también y allí mismo le pusieron las esposas. 

Aunque su defensa se esmeró en argumentar que ella no tenía nada que ver con la actividad ilícita, los los jueces Carlos Risuleo e Ignacio Gallo de la Sala III de la Cámara de Apelaciones y Garantías de Mercedes confirmaron las prisiones preventivas de ambos. Están alojados en la cárcel de San Martín.